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Ramón, el voluntariado de los lunes

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Hola, soy Ramón, tengo 61 años y soy prejubilado desde el año 2011, estoy casado y tengo dos hijos. Trabajé 33 años en  Caja Navarra, entidad financiera de Navarra, hasta que me prejubilaron. En aquel momento decidí que tenía que poner algo nuevo en mi vida, algo que rellenase el hueco que había dejado  mi actividad laboral. Una amiga mía, Cristina,  me comento la posibilidad de participar en algún proyecto que estaban realizando en la fundación donde ella trabajaba, y es así como conocí la fundación, Profesionales Solidarios y decidí acercarme a ella. Me ofrecieron varios voluntariados, finalmente creí que el acompañamiento a mayores era la mejor opción. Y así fue.

Todo empezó en octubre de 2011, cuando empecé a venir a la Casa de Misericordia, a acompañar a un señor, mi amigo Justo, ya fallecido,  con el que disfrute de jornadas de caza y pesca inolvidables,  que recordábamos entre los dos. Un agravamiento de su enfermedad  hizo que se interrumpieran  nuestros recuerdos, pero siempre quedará en el mío las pocas sonrisas que conseguí arrancarle. La vida continúa y no podía pararme. Yolanda, la psicóloga de la Meca,  me propuso elegir a otra persona a la que acompañar, pero yo decidí no elegir y quedarme con todos (en el A-1 son 18). Desde ese momento cada lunes vengo de 17:00h a 19:00h. En estas dos horas cantamos, leemos pequeños cuentos y poemas, charlamos, paseamos, etc. ¡Es increíble!  ¡Ah, que se me olvidaba! Que sepáis que junto a mis compañeros del “Grupo de Teatro Vibrón”, colaboramos con sus Majestades los Reyes Magos de Oriente,  que cada 5 de enero visitan a los residentes de la Meca,  que por si solos no pueden acudir  a su encuentro, y hacemos pasar un bonito momento a todos ellos.

Para mí ser voluntario es adquirir un compromiso, que no una obligación. Hago voluntariado porque “YO QUIERO”, nadie me obliga, soy yo el que se compromete a venir todos los lunes, a llamar si pasa algo y no puedo venir, a estar más tiempo si puedo… Es un tanto difícil, ya que las personas con las que estoy son mayores y tienen ciertas pérdidas de memoria o problemas físicos y/o psíquicos, por lo que cada lunes es como un nuevo comienzo. Pero solo por conseguir sacarles una sonrisa cada día que vengo ya merece la pena estar con ellos.

Considero que es duro, pero que toda persona debería vivir una experiencia como ésta al menos una vez en la vida. Yo no puedo dejar de agradecer esta maravillosa experiencia que me ha dado y me sigue dando Profesionales Solidarios y todas aquellas personas con las que estoy cada lunes. También quiero acordarme en este momento de mis principales “sufridores”, Cheli (mi mujer) y María y Daniel (mis hijos), a los cuales resto el tiempo de estar con ellos para dedicarlo a estas tareas, gracias por permitírmelo.

Desde estas líneas hago un llamamiento a aquellas personas que quieran colaborar en un bonito proyecto que estamos desarrollando en varias  residencias de ancianos. Vengan a la Meca y pregunten por el voluntario de los lunes a la tarde (los hay de mañana, de los martes…… de todos los días y horas) y verán como ese día, duermen mejor, les mejora el carácter, se mantienen en forma y encuentran un nuevo motivo para ser felices.  No se puede pedir más, por menos. Os espero.

Ramón Poza

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